domingo, 3 de septiembre de 2017

TRABAJO SOCIAL EN RELACIONES LABORALES

TRABAJO SOCIAL EN RELACIONES LABORALES


El Trabajo Social de Empresa surge en España con el desarrollo de la industrialización, en la década de los cincuenta y los sesenta, al igual que ya lo había hecho en otros países industrializados, tales como Inglaterra, Bélgica y USA a finales del siglo XI. Aparece como mecanismo de mediación entre el capital y el trabajo. Este ámbito profesional quedó definido como “actividad organizada, que pretende ayudar a la adaptación recíproca de los trabajadores y su empresa” (Bernard, 1967:19). Para este autor, el papel del trabajador social en la empresa se articula en torno a tres planos:
1. Dar apoyo psicosocial a los individuos y colectividades de trabajadores que se encuentran en dificultades; 2. Participar en la creación, funcionamiento y mejora de las realizaciones sociales de la empresa; y, 3. Favorecer una mejor toma de conciencia de los problemas humanos y sociales surgidos con motivo del trabajo (1967:20-21). En 1961, a partir de un ciclo de estudios sobre Trabajo Social de Empresa celebrado en Tarragona, se describió el encuadre del trabajo social dentro de la empresa, sus tareas y su participación en los incipientes departamentos de personal5 Así en aquel ciclo de estudios se establecieron como ideas principales: 1 La colaboración del trabajador social con el Comité de Empresa, 2 La participación en la mejora del ambiente empresarial y extra empresarial que influyen en las causas de enfermedad, y 3 Fomentar la adquisición de una conciencia social entre el personal, ayudando a superar todas las causas de absentismo. Todas estas funciones están presentes en las organizaciones empresariales hoy en día, si bien, se han desarrollado otras figuras profesionales complementarias, como la de prevención de riesgos laborales, que no suelen ser asumidas por trabajadores sociales, sino más habitualmente por graduados sociales. El trabajo social de empresa se ha ido adaptando a los cambios en el sistema de las relaciones laborales. Así como señala Rodríguez, inicialmente cubría una función asistencial “paternalista” como respuesta a las obligaciones legales que tenía que cubrir el empresario en materia de vivienda o educación. Posteriormente se pasó a un periodo de reivindicaciones, como complemento extra salarial, para atender necesidades no cubiertas socialmente (programas de vacaciones, por ejemplo). Con el desarrollo de los servicios sociales públicos y los sistemas de protección social, el papel del trabajador social de empresa se circunscribe a la elaboración y puesta en práctica de la política social de empresa, buscando el desarrollo de las personas que trabajan en ella y el logro del bienestar ocupacional. Esta forma de trabajo social entró en declive a final del siglo pasado, con una presencia testimonial de trabajadores sociales en el ámbito empresarial. En el mismo sentido apuntan los datos aportados por Rodríguez, al señalar que en 1985 acudieron al I Seminario de Trabajo Social y Empresa, 142 asistentes sociales, pertenecientes a 75 empresas. En 1992 (con datos sólo de Madrid) había 57 profesionales de 32 empresas; y diez años más tarde los datos apuntan que de las 32 empresas solo 14 mantuvieron el puesto de trabajador social. Las causas explicativas pueden encontrarse, tal como señala en la falta de identidad profesional del colectivo; en el desarrollo y consolidación del Estado de Bienestar; y, en las transformaciones en el mundo empresarial. También se puede añadir la falta de formación especializada del colectivo, que se intentó paliar mediante la organización de seminarios, y la falta de “marketing” que aqueja siempre a los profesionales del Trabajo Social, tal como señala Rodríguez, con quien estamos totalmente de acuerdo, tanto aplicado a este ámbito como a otros ámbitos profesionales del trabajo social “no es sólo necesario trabajar profesionalmente, sino elevar los resultados de nuestra labor a los departamentos de Relaciones Laborales, en el caso del trabajo en empresa o al equipo, cuando se trabaja con otras profesiones”9 Este tipo de acción social de empresa tiene cabida en las grandes corporaciones, donde todavía permanece la figura del trabajador social. Sin embargo, el tejido empresarial español, se caracteriza por pertenecer a las PyMEs10, que según el Directorio Central de Empresas (DIRCE) en 2011 representaban el 99,88% del total de empresas. Aquí se abre una de las posibles vías de emprendimiento para el trabajo social, mediante la prestación de servicios de atención social a las empresas, dirigidos al personal de las PyMes, de forma externalizada. Para ello, es preciso conocer las funciones profesionales en las organizaciones empresariales. En las grandes corporaciones donde existe la figura del trabajador social su espacio de actuación se dirige tanto a la atención directa a los trabajadores como hacia el asesoramiento en el área de recursos humanos, con el objetivo general de dar apoyo al desarrollo del trabajador para su mayor eficacia y su bienestar ocupacional11. La definición elaborada por el Grupo de Trabajadores Sociales de Empresa del Colegio Profesional de Trabajo Social de Madrid, presentada y ampliada en el I Congreso Nacional de Trabajo Social y Responsabilidad Social Empresarial permite aclarar sus objetivos y funciones: “Favorecer el bienestar de los trabajadores mediante la mejora de los aspectos laborales, sociales, sanitarios, personales y familiares, a través de las gestiones internas y externas oportunas para conseguir el equilibrio de los intereses de la empresa, para un dar un mejor servicio a la empresa y a la sociedad”


TRABAJO SOCIAL Y EMPRESAS

TRABAJO SOCIAL Y EMPRESAS

En este punto vamos a describir la relación entre el Trabajo Social y la Empresa. Una de las principales referencias es la del campo profesional del Trabajo Social de Empresa. Este campo no es nuevo para el trabajo social tanto a nivel nacional como internacional. En los países latinoamericanos tiene un fuerte arraigo, mientras que en el contexto europeo y en España concretamente su papel ha quedado ciertamente desdibujado con la extensión del Estado de Bienestar y el desarrollo del Sistema de Servicios Sociales. En líneas generales, podemos anticipar que dentro del epígrafe Trabajo Social y Empresa se incluyen al menos los siguientes espacios profesionales.

Trabajo Social de Empresa
Trabajo Social que se realiza dentro de la empresa y dirigido a los trabajadores de la misma, como parte de la acción social empresarial
Trabajo Social en Empresas de prestación de servicios sociales o socioeducativos
Gestión y Prestación de servicios de carácter socio asistencial (tales como la ayuda o domicilio); residencial (residencias, centros de día, pisos de menores...), socioeducativo (educación de calle, programas de ocio, ...) etc.
Trabajo Social de Consultoría
Desarrollo de programas y servicios de consultoría en el ámbito del Trabajo Social y los Servicios Sociales
Gabinete de Trabajo Social
Ejercicio libre de la profesión presentado servicios específicos de asesoría e intervención social a particulares


TRABAJO SOCIAL LABORAL -TRAYECTORIA

TRABAJO SOCIAL LABORAL





Trayectoria
La trayectoria de la profesión del trabajador social ha pasado por diferentes enfoques desde sus orígenes. Asistencialismo, beneficencia, servicios sociales son palabras que están unidas intrínsecamente a su desarrollo y que forman parte del imaginario del trabajo social. No obstante, en la actualidad y, ante la nueva situación económico-social a la que nos enfrentamos, el trabajo social debe abrir nuevos campos en los que poder desarrollarse, nuevas vías laborales y nuevas vías de expansión. Y es en este sentido en el que su actor principal, el trabajador social, se presenta como un emprendedor social, siendo el trabajo social en empresas uno de los nuevos escenarios de su profesión. El presente artículo versa sobre estos nuevos escenarios que se abren ante el trabajador social como emprendedor social y del recorrido del trabajo social llamado de empresa, teniendo en cuenta tanto la evolución histórica del término como la realidad actual y las posibilidades que ofrece trabajar en el mundo empresarial y de las relaciones laborales.


sábado, 2 de septiembre de 2017

DISCURSO: FEMICIDIO EN EL ECUADOR


¿QUÉ ES LA VIOLENCIA DE GÉNERO?

Se trata de una violencia que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independientemente del ámbito en el que se produzca.

Se entiende por violencia de género cualquier acto violento o agresión, basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres que tenga o pueda tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas de tales actos y la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si ocurren en el ámbito público como en la vida familiar o personal. (Ley 11/2007, del 27 de julio, gallega para la prevención y el tratamiento integral de la violencia de género).

El concepto "violencia de género" da nombre a un problema, que incluso hace poco, formaba parte de la vida personal de las personas; era considerado un asunto de familia que no debía trascender de puertas para fuera y, por lo tanto, en el que no se debía intervenir. Entender la violencia como un asunto personal refuerza a las mujeres a una situación de subordinación respeto del hombre e implica asumir las relaciones de poder históricamente desiguales entre ambos y a través de las cuales se legitima al hombre a mantener su statu que de la dominación incluso a través de la violencia. Esta percepción contribuye a que las mujeres no denuncien su situación por miedo, vergüenza o culpabilidad.

La discriminación de las mujeres y la violencia de género (como la manifestación más brutal de las desigualdades entre hombres y mujeres) es un problema que traspasa fronteras y que está presente en la mayor parte de los países del mundo con la particularidad de que las vivencias del maltrato son enormemente parecidas en todos los lugares y culturas.

Debe recordarse que la violencia es una estrategia de relación aprendida, no es innata. Si esto fuera así, todas las personas serían violentas o todas las personas ejercerían la violencia de la misma manera y en el mismo grado; sin embargo, no siempre la empleamos en nuestras relaciones: hablamos, negociamos, pactamos, tratamos de comprender el punto de vista de la otra persona y finalmente llegamos a un acuerdo, aunque no obtengamos el que en principio queríamos.

Los maltratadores son selectivos en el ejercicio de la violencia, lo que demuestra que son capaces de controlarse en cualquier otra situación.

Si te sientes identificada con alguna de las siguientes manifestaciones, estás siendo víctima de maltrato

Sean cuales sean las formas en que se manifiesta el maltrato, siempre busca un mismo objetivo: erosionar la autoestima de la mujer con fin de que el agresor aumente su grado de poder y control sobre ella.

Hay muchas formas de violencia contra las mujeres, aquí acercamos algunas indicaciones para poder identificarlas.

Violencia física
Incluye cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de la mujer, con resultado o riesgo de producir lesión física o daño: golpes, quemaduras, pellizcos, tirones de pelo, picadas, empujones, lanzamiento de objetos, uso de armas, intentos de estrangulamiento, intentos de asesinato, intentos de provocar abortos...

El maltrato físico es el más evidente y el más fácil de demostrar; aun así, no es preciso que se requiera atención médica o que tenga efectos visibles en el cuerpo. Es muy probable que empiece con un simple golpe o bofetada.

Violencia psicológica
Incluye toda conducta, verbal o no verbal, que produzca en la mujer desvalorización o sufrimiento: insultos (expresiones como: estás loca, eres una histérica, ignorante, atrasada, fea); menosprecios (expresiones como: no sirves para nada, no eres capaz de hacer nada bien, mala madre, si no fuera por mí donde irías?..); intimidaciones / amenazas (expresiones como: te voy a matar, vete/vete de la casa, te voy a quitar los/las niños/niñas, te voy a hundir..); abuso de autoridad ( como por ejemplo: registra tus cosas, revisa tu correo, preguntas cosas como “con quién estuviste hoy?”, llegaste 10 minutos tarde…); falta de respeto (no respeta tus necesidades, sentimientos, opiniones, deseos y manipula lo que dices, destruye objetos de especial valor para ti, ignora tu presencia, te desautoriza delante de los niños/niñas..); exige obediencia (no quiere que la mujer trabaje fuera de la casa, no quiere que estudie, quiere que se vista cómo él quiere, le controla el tiempo, le pregunta "a que hora llegas?", le dice “quita esa ropa y te viste cómo Dios manda”…); utilización de las hijas e hijos (amenaza con quitarle las/los menores, los amenaza y los maltrata, le obliga a que se desnude, culpabiliza constantemente a la madre); castigar con el silencio e incomunicación (el silencio reiterado pode llegar a herir tanto como las palabras); culpabilizar a la mujer de todo lo que ocurre en la casa de modo que al final ella piensa que es la culpable de todas las situaciones de tensión; mostrar celos (acusar constantemente de ser infiel y coquetear con otros hombres, impedir relaciones con amigos/as y familiares, aislar la mujer de todo su entorno...).

El maltrato psíquico es el más difícil de detectar, dado que sus manifestaciones pueden adquirir gran sutileza; no obstante, su persistencia en el tiempo deteriora gravemente la estabilidad emocional, destruyendo la autoestima y la personalidad de la mujer.

Violencia sexual y abusos sexuales
Incluyen cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el agresor o no consentida por la mujer, y que abarcan la imposición, mediante la fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas, y el abuso sexual, con independencia de que el agresor guarde o no relación conyugal, de pareja, afectiva o de parentesco con la víctima.

Acoso sexual
Incluye aquellas conductas consistentes en la solicitud de favores de naturaleza sexual, para sí o para una tercera persona, en las que el sujeto activo se valle de una situación de superioridad laboral, docente o análoga, con el anuncio expreso o tácito a la mujer de causarle un mal relacionado con las expectativas que la víctima tenga en el ámbito de la dicha relación, o bajo la promesa de una recompensa o de un premio en el ámbito de esta.

El tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación
Incluye la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, especialmente de mujeres y niñas, que son sus principales víctimas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, o rapto, o fraude, o engaño, o abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas similares. Independientemente de la relación que una a la víctima con el agresor y el medio empleado.

Violencia económica
Incluye la privación intencionada, y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico o psicológico de la mujer y de sus hijas e hijos o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la convivencia de pareja.

El maltratador considera que la mujer es incompetente y que no administra bien o gasta el dinero en cosas innecesarias, por lo que no puede tomar decisiones sobre el destino del gasto.

Diferentes conceptos
Cualquier tipo de violencia se fundamenta en una relación de poder dónde alguien trata de dominar a la otra persona por la fuerza, contra su voluntad; trata de obligarla a que haga lo que no desea, a que se ruegue y reconozca su inferioridad y dependencia con respecto a quien ejerce la violencia. En todos los casos de violencia las víctimas pasan por un gran sufrimiento y todas ellas requieren cuidado y atención, y todas las personas agresoras son dignas de su correspondiente sanción penal; no obstante, cada tipo de violencia tiene sus peculiaridades. Pretender que toda violencia es igual impide que la violencia de género sea comprendida adecuadamente y pueda ser combatida eficazmente.

Violencia: uso intencional de la fuerza física o poder contra un/una mismo/a, hacia otra persona, grupo o comunidad y que tiene como consecuencia probables lesiones físicas, daños psicológicos, alteraciones del desarrollo, abandono e incluso muerte.
Violencia de género: dirigida a las mujeres por el mero hecho de serlo, es decir, por considerar que el sexo femenino es inferior y debe continuar en una posición de subordinación con respeto al masculino.
Violencia familiar: infringida por personas de en medio familiar y dirigida, generalmente, a las personas más vulnerables del mismo: niños, niñas, personas ancianas, personas discapacitadas...
Violencia doméstica: dirigida a la persona o personas que convivan juntas. No es necesario que existan lazos familiares.
Como repercute el maltrato en la salud de la mujer que la sufre

Cuando frente a los repetitivos episodios de violencia, y considerando que la situación no va a cambiar, la mujer adopta una actitud pasiva por miedo y para evitar que se produzca una nueva agresión, incluso mayor, hacia ella o hacia sus seres queridos, estamos ante el "síndrome de la mujer maltratada".

La experiencia de maltrato provoca un alto nivel de ansiedad, alteraciones psicosomáticas; sentimientos depresivos, disfunciones sexuales, conductas aditivas, dificultades en sus relaciones personales.

Como prevenir la violencia de género
Educar a los niños y niñas, desde las edades más tempranas, en una cultura centrada en la resolución pacífica de conflictos, fomentar la empatía y desarrollar una autoestima equilibrada, son principios que favorecen la desaparición de los perjuicios de género que se dan ya desde la escuela.

Eliminar al máximo los estereotipos transmitidos por la cultura patriarcal; por lo tanto, enseñar a ‘ser persona’ en lugar de enseñar a "ser hombre" o a "ser mujer" y así desterrar mitos como que la agresividad es un rasgo masculino, o por el contrario, la sumisión, el silencio, la obediencia… son rasgos femeninos, son objetivos de la coeducación.

Además, se debe:

Evitar todo menosprecio hacia aquellos chicos u hombres que no se adaptan al modelo de masculinidad dominante.
Evitar todo menosprecio hacia aquellas chicas o mujeres que no se acomodan al modelo de feminidad dominante.
Enseñarles a los niños y a los hombres a incorporar en sus vidas las vivencias y expresión de los propios sentimientos y emociones que enriquecen sus relaciones personales y así favorecer la resolución de conflictos sin recurrir a comportamientos violentos, por medio del diálogo, el acuerdo, la negociación…
Desarrollar una buena autoestima que capacite a niñas y niños para adoptar una actitud resuelta ante la venida y sus desafíos, asumir responsabilidades y enfrentarse con seguridad a los problemas.
Por qué a tantas mujeres le resulta difícil salir de una situación de violencia de género
El maltrato es un proceso cíclico que se inicia poco a poco, como un goteo de pequeños episodios que parecen insignificantes pero que no lo son.

El ciclo comienza con una primera fase de Acumulación de la tensión (agresiones verbales y psíquicas) en la que la víctima va percibiendo como el agresor va volviéndose más susceptible, respondiendo con más agresividad y encontrando motivos de conflicto en cada situación.

Una segunda fase supone el Estallido de la tensión, en la que la violencia se vuelve más virulenta, dando cabida a la agresión física.

En la tercera fase, denominada Luna de Miel o Arrepentimiento, el agresor pide disculpas a la víctima, y trata de mostrar su arrepentimiento. Esta fase se va reduciendo con el tiempo, siendo cada vez más breve hasta desaparecer.

Este ciclo, en el que al castigo (agresión) le sigue el episodio de arrepentimiento ("no volverá a ocurrir", "todo cambiará"...) alimenta la ilusión del cambio. Esto pode ayudar a explicar la continuidad de la relación por parte de la mujer en los primeros momentos de la misma. Al mismo tiempo que el agresor muestra su arrepentimiento, puede ocurrir que simultáneamente excuse su conducta culpabilizando a la víctima (si tu no hubieras hecho ... yo no lo haría ) de modo que la mujer acaba dudando de cualquier cosa que hace o piensa; en definitiva, acaba dudando de ella misma.
Recuerda que...
Estás siendo víctima de maltrato, tú no eres responsable.
El uso de la violencia nunca está justificado.
Estas agresiones se repetirán y se agravarán con el tiempo.
No estás sola. Puedes contar con la ayuda de especialistas.

No es verdad que...
A las mujeres le gusta el abuso sino marcharían.
El maltrato a las mujeres es algo raro y aislado.
Sucede en familias de bajos ingresos y etnias.
No hay manera de romper con las relaciones abusivas.
Hombres adictos a las drogas, parados, con estrés en el trabajo… son violentos como efecto de su situación personal.
La violencia dentro de la casa es un asunto de la familia que no debe de salir del entorno.
Cuando una mujer dice ‘no’ quiere decir ‘sí’.
Los hombres son de naturaleza violenta.
El hombre maltrata porque es un enfermo o un loco.
Maltratan porque pierden el control.
Los hombres maltratadores lo hacen por consecuencia de haber sufrido malos tratos en la infancia.
Tratamiento para la recuperación de las víctimas
Es habitual que hasta que la mujer tome la decisión definitiva de salir de una relación violenta, pase por un período de reflexión e incluso manifieste varios intentos. Durante este proceso quizás ya solicite ayuda terapéutica, o no.

A partir de su decisión de romper con la situación de violencia, el apoyo psicológico se centrará en varios aspectos, partiendo siempre de una valoración previa de las necesidades y demandas particulares de cada mujer. Determinadas cuáles son las secuelas concretas producto de la situación vivida, se evaluará su dimensión y se graduará para establecer una orden para el tratamiento.

Algunas de las intervenciones más habituales y básicas para su recuperación son:
Información sobre la violencia de género, causas, origen, mitos, etc.
Reducción de la activación y de la ansiedad en las formas en que se manifieste (insomnio, agorafobia, crisis de pánico, etc).
Fomento de la autonomía, tanto a nivel psicológico, a través de un cambio de ideas distorsionadas sobre ella misma y el mundo, como a nivel social, económico, etc, orientándola en la búsqueda de empleo, recuperando apoyos sociales y familiares...
Consejos ante una situación de maltrato
Recuerda que ninguna mujer debe permanecer en una relación en la que no se sienta respetada como persona ni se le reconozca como igual.

Puedes buscar ayuda en los Centros de Información a las Mujeres y asociaciones especializadas que te informarán y apoyarán en las actuaciones que debes llevar a cabo.

Si aún no tomaste la decisión de salir de la situación de violencia o si ya lo decidiste pero aún convives con el agresor, conviene que sigas algunos consejos para reducir el peligro de posibles agresiones y para actuar en caso de que se produzca un nuevo episodio violento.

Plan de seguridad
Cuando se produzca o creas que se pode producir una nueva agresión:

Evita estar en lugares en los que el agresor pueda acceder a objetos peligrosos, como la cocina.
Permanece en una habitación fuera del alcance del agresor y próxima a la puerta de la calle con el fin de facilitarte la salida del domicilio.
Refúgiate con tus hijas e hijos en la casa de un vecino/a.
Cierra todas las entradas si el agresor salió del lugar.
Inventa un lenguaje de signos o señales que te permita comunicarles a tus hijos/las el momento en el que deben salir del domicilio familiar y acudir a la casa de un vecino o vecina donde puedan refugiarse y pedir ayuda.
Pon en conocimiento de algún vecino/a de tu confianza tu situación y pídele que llame a la policía en el momento en que oiga cualquier suceso violento en el domicilio familiar.
Piensa en el domicilio de alguna persona amiga o familiar donde refugiarte hasta que no exista riesgo y puedas regresar a tu domicilio. Si no cuentas con ninguna persona que pueda ayudarte, localiza con anterioridade la dirección y el teléfono de los servicios de atención a mujeres víctimas de violencia de género donde podrás pedir ayuda y un alojamiento de urgencia. Teléfono de información a las mujeres: 900-400-273.
Enséñales a tus hijos/as a marcar el teléfono de urgencias (112) donde podrás solicitar la ayuda de la policía, guardia civil, servicios médicos de urgencias...

Actuaciones cuando se produce una agresión
Además de seguir las medidas del plan de seguridad, si sufres una agresión es necesario que realices algunas actuaciones que serán de gran utilidad en los procedimientos judiciales, penales o civiles, que inicies con posterioridad. La mayoría de estas actuaciones tienden a que quede probada la realidad de la agresión y otras tienen como finalidad tu protección.

Llama a la policía (091) o a la guardia civil (062), da tu nombre y la dirección donde te encuentras y solicita ayuda. Mientras llega la patrulla es conveniente que sigas rigorosamente sus indicaciones. Es posible que la policía o la guardia civil procedan a la detención del agresor, trasladándolo a la comisaría.
Se puedes, avisa a algún vecino/a o familiar que pueda presenciar y posteriormente declarar como testigo en el procedimiento judicial sobre:

Tu estado físico (golpes, heridas, erosión, hinchazones, etc.)
Tu estado anímico (miedo, angustia, etc.) luego de la agresión.
La situación física y anímica de los hijos y/o hijas.
Los daños producidos en la vivienda, las ropas, sábanas...
La actitud del agresor.
Recoge y guarda toda la documentación personal, tuya y de tus hijos e hijas (DNI, tarjeta de residencia o pasaporte, libro de familia, carta o tarjetas de la Seguridad Social, cuaderno, talonario o tarjeta bancaria...), así como aquella que va a resultar útil en los procedimientos judiciales (documentos acreditativos de los ingresos y de los gastos familiares: nóminas, justificantes de pago de horas extras, recibos del alquiler, facturas de electricidad, teléfono, seguro médico, pediatras, farmacia, supermercado, gastos de escolaridad de los hijos y de las hijas y actividades extraescolares; documentos acreditativos de agresiones anteriores: denuncias, informes médicos, sentencias...). Conserva todos los justificantes de los gastos que se produzcan como consecuencia de la agresión (gastos médicos, farmacéuticos, desplazamientos...). Toda esta documentación la necesitarás para acreditar los daños económicos que la agresión supuso y reclamar su importe al agresor.
Si se produjeron lesiones físicas, además de las anteriores actuaciones, es conveniente que sigas los siguientes consejos:

Acude a un centro médico-sanitario. El parte médico de urgencias será remitido al Juzgado de Guardia. Es conveniente que expliques con precisión toda y cada una de las lesiones sufridas, si también te forzó a mantener relaciones sexuales y si tienes señales de agresiones anteriores.
Toma fotografías de las lesiones. Ten en cuenta que es posible que pasen días hasta que seas citada por el juzgado para que el/la médico/a forense examine las lesiones sufridas y para entonces estas pueden desaparecer totalmente. Será de gran ayuda que puedas acercar fotografías en las que se puedan observar las lesiones tal y como eran en los días ya posteriores a la agresión.
Acude al/ la médico/a de familia, pon en su conocimiento los hechos sucedidos para que pueda realizar un seguimiento de las lesiones. No olvides que estas últimas son tanto las físicas como las psíquicas.
Guarda copia de todas las recetas e informes médicos, es muy importante que tengas en tu poder documentos médicos acreditativos de todas las consultas y asistencias médicas que necesites para curar tus lesiones.
Si fuiste obligada a mantener relaciones sexuales no te laves y acude al servicio de urgencias o de ginecología del hospital, y explícales de que manera ocurrieron los hechos sin avergonzarte a de nada.

Si tras la ruptura sigues siendo acosada:
Puede suceder que tras decidir romper la relación, el agresor se resista a perder el control sobre ti: persiguiéndote, vigilándote, llamándote constantemente, atemorizándote, molestando a familiares y amigos, desprestigiándote laboralmente, amenazándote con suicidarse o hacer daño a un ser querido... Todos estos actos que afectan a tu vida social, laboral y personal, son indicadores de una posible acción violenta.

Ante esta situación:

·         Denuncia la situación.
·         Evita cualquier contacto con él.
·         No aceptes nunca un encuentro a solas.

·         Evita estar sola.






   







v
FUENTE: http://igualdade.xunta.gal/es/content/que-es-la-violencia-de-genero


JUZGADOS DE MENORES.




Los equipos de apoyo a estos juzgados están constituidos por trabajadores/as sociales, psicólogos, educadores/as sociales que atienden casos de menores de 18 años implicados en un proceso judicial por haber cometido delitos o faltas realizando el seguimiento de las medidas adoptadas por el juez.
Estas medidas pueden ir desde una mera amonestación, servicios a la comunidad, libertad vigilada o acogimiento familiar hasta el internamiento.
Algunas funciones que cumple un/a trabajador/a social son:
  •  Obtener información de los recursos existentes y asesorar a la familia del menor para                   encontrar una solución al problema.
  •  Analizar el medio familiar y social del menor.
  •  Coordinación con otros profesionales de la comunidad que estén implicados para realizar una      intervención global.
     



 FUENTE: https://misstsocial.wordpress.com/2014/08/14/trabajo-social-en-el-sistema-judicial/

JUZGADOS DE PRIMERA INSTANCIA O DE FAMILIA

Los equipos de apoyo a estos juzgados están formados por psicólogos y trabajadores/a sociales que intervienen como peritos en procedimientos relacionados con el derecho de familia sobre todo en temas de separación y divorcio:
        Regulación del régimen de visitas –> fijar o modificar un régimen de visitas entre los progenitores y los hijos/as, entre los hermanos/as en los supuestos de convivencia separada y entre los menores y la familia extensa.
        Idoneidad de la adopción –> estudio de la situación socio-familiar de la familia biológica, de menores y la posible familia adoptiva.
        Patria Potestad –> se delimita la existencia de alguna causa socio-familiar grave en cualquiera de los progenitores que aconseje la privación de la Patria Potestad.
        Guarda y Custodia –>valoración de la capacidad socio-familiar para asumir el cuidado y atención de los hijos/as a fin de recomendar el ejercicio de la Guarda y Custodia a uno de los progenitores, a los dos de forma conjunta o a un tercero en el caso de que ninguno de ellos reúna las condiciones para ello.
        Impugnación de Tutela –> se realiza un estudio de la situación del menor dentro del contexto familiar, si no se ha procedido a la retirada del mismo, o dentro de la institución en la que se encuentre en régimen de Guarda o Tutela.

Los trabajadores/as sociales suelen estudiar situaciones en las que se ve implicado un/a menor mediante entrevistas individuales o conjuntas y visitas al domicilio para hacer una valoración global de la familia y así poder emitir un informe pericial que responda a las preguntas formuladas por el juez.




FUENTE: https://misstsocial.wordpress.com/2014/08/14/trabajo-social-en-el-sistema-judicial/